La cura para la corrupción es estar bien informado.

Tras aprobación de la “reforma” energética, el gas ha subido hasta 30 por ciento pese a promesas de Peña en contrario

 El precio del gas licuado de petróleo (LP), de mayor consumo entre la población, se ha incrementado hasta 30 por ciento en algunas regiones del país en lo que va del año, pese a las promesas del asesino de Atenco y actual usurpador, Enrique Peña Nieto, quien aseguraba que tras la aprobación de su contrarreforma energética espuria, los precios al público bajarían. Claro, sólo un completo imbécil le habría creído.

De acuerdo con el economista Enrique Galván Ochoa, autor de la columna “Dinero” en el diario La Jornada, las ciudades que registran los incrementos más altos en las tarifas del gas LP, de enero a abril, son Tijuana y Mexicali, Baja California; Monclova y Torreón, Coahuila; Ciudad Juárez, Chihuahua; Huatabampo y Hermosillo, Sonora, y Matamoros, Tamaulipas.

El incremento promedio en estas ciudades ha sido de 30 por ciento, según cifras de la propia “Comisión Reguladora de Energia” (CRE) citadas por el columnista de La Jornada. El precio más alto se registró el mes pasado, alcanzando 15.99 pesos por kilo.

Galván Ochoa explicó que un 75.7 por ciento de los hogares mexicanos utiliza gas LP al menos para cocinar sus alimentos; 7.3 por ciento dispone de gas natural -más caro aún-, y el resto, 15.6 por ciento, utiliza leña. Evidentemente, el alza paulatina en el costo de ese combustible ha impactado a la mayoría de los mexicanos.

Durante la andanada mediática para promover la contrarreforma, el asesino de Atenco indigestó a la población con la promesa de que los precios de gas y luz bajarían. Incluso presumió bajas marginales de menos de 10 por ciento en algunas regiones.

En agosto del año pasado, José Antonio González Anaya, concuño del exusurpador Carlos Salinas de Gortari impuesto en la dirección de Petróleos Mexicanos (Pemex), aseguró que durante ese mes el precio de gas bajaría para ubicarse en un precio promedio de 11.55 pesos por kilo, mismo que se mantendría el resto de 2016.

Galván Ochoa explicó que las bajas prometidas no son posibles debido a que el precio en realidad no se ha liberalizado al mercado. Hasta ahora, Pemex sigue siendo el proveedor único de gas en todo el país debido a la falta de infraestructura para la distribución del combustible. La iniciativa privada, ansiosa por despojar a la nación de esta infraestructura, no ha invertido en gasoductos argumentando desinterés por el problema del huachicol -robo de combustible. Hipocresía y mala entraña, porque los verdaderos ladrones de combustible son ellos mismos y el narco, protegido por el propio régimen.

Fuente: https://notigodinez.com

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