La cura para la corrupción es estar bien informado.

TAIBO 2, MÁS ALLÁ DE LAS PALABRAS

Por. Víctor Luis González

Cuando el 17 de marzo de 1995, al inicio del gobierno de Ernesto Zedillo y del tercer sexenio dentro del peor neoliberalismo del mundo (incluyendo el experimento pinochetista en Chile), la oligarquía y los políticos mexicanos decidieron que debía ser el pueblo quien pagara por la crisis de los alfileres, con la aprobación del IVA, del 10 al 15 %, el diputado Roque Villanueva tuvo en la Cámara un gesto de inspirada expresión corporal por el que no hubo más que sonrisas de simpatía, aun de los directamente afectados.

     La llamada roqueseñal, dirigida a un pueblo inerme bajo el gobierno del PRI y una clase dominante cada vez más insolente luego de la caída del muro de Berlín, es, hasta el momento, un índice de lo que fuimos (y esperamos no volver a ser jamás) para una clase política y empresarial sólo dispuesta a satisfacer sus intereses y objetivos: carne para los cañones de la explotación intensificada, esto sin hacer a un lado toda la hermenéutica que gestos como aquel refieren en materia de violación y sojuzgamiento sexual, lo peor, de todo un pueblo. Al menos, Taibo 2 los estaba señalando a ellos, los ahora de oposición, que no se resignan haber perdido, que quisieran la inmovilidad de las cosas y no toleran a muchos de un pueblo que considera que, al fin, les tocó metérselas doblada.

     En estos 36 años de neoliberalismo, las autoridades han dicho cosas peores en términos políticos, porque no vernos ni oírnos, gobernar con y para los empresarios, haiga sido como haiga sido y etcétera, podría no haber sido tan espectacular (o, como diría Groucho Marx, una vez descartado el sexo, vamos a ver a qué podemos dedicarnos) pero a continuación las palabras siempre se convirtieron en hechos nefastos, que en la actualidad nos entregan un país en ruinas, así digan lo contrario los Peña Nieto y demás presidentes con su tendencia a pendejearnos declarando que nuestra economía es la más sólida del mundo, que nuestros avances son innegables, que en salud el gobierno tiene un 10, que se trató de gobernar sin causar división, y otras aberraciones afirmadas en un país donde millones padecen hambre y la intensa proletarización se ha convertido, consistentemente, en continua miserabilización.

     Permítanseme algunas preguntas luego de que Taibo 2 hiciera ciertas declaraciones. ¿De veras, haber dicho algo que cualquiera de nosotros habría dicho con toda la vehemencia de las tripas vacías, es tan grave? Qué, ¿no la mayoría de nosotros quisiéramos bramar como las fieras triunfadoras, desde julio? ¿Acaso alguien que ha dado tanto a México con su obra y sus acciones, no tiene derecho a cometer un “error” verbal que cualquiera que conozca a Paco sabe que no tiene las connotaciones sexistas, machistas y homofóbicas que se le achacan?

     Consideremos que existen individuos cuyo valor y evidentes capacidades para dirigir una editorial básica para la cultura del país se encuentra mucho más allá de sus exabruptos discursivos. Muchos de quienes ahora se rasgan las vestiduras han estado inmiscuidos en cosas peores que insultar a un contrario, tet a tet, y más valen malas palabras y malas frases, ahora que, ¡ya supérenlo!, perdieron, y el pueblo y sus representantes podrían optar por otras formas de seguir demostrando que al fin se cansaron de tanta pinche transa.

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