La cura para la corrupción es estar bien informado.

SAQUEOS Y MAREA ROJA

 

Por. Víctor Luis González

¿Qué hubieran hecho ustedes si el pueblo que gobiernan hubiese tenido un poco de dignidad, y por una decisión neoliberal hubiera salido a las calles a levantar una protesta?

No sé ustedes, pero Peña Nieto, lo que hizo, fue echar mano de lo mejorcito del PRI y sacar a la calle una especie de animadores para la compre del voto, en su momento, y para la rapiña, el saqueo y el vandalismo, en la actualidad; lúmpenes vestidos de camisetas rojas y cachuchas, que alguien sin mucha imaginación dio en llamar “marea roja”.

Estos angelitos tienen el don de ser muy observadores, y de entre los pobres suelen localizar a los más pobres, que además son previsiblemente quienes han desarrollado más rencor y deseos de revancha por una situación de desigualdad cada vez más insoportable.

La misión de la marea roja, en el marco de ¡al fin! protestas a causa de un abuso más del poder sobre el pueblo (el gasolinazo): azuzar a los más pobres, sedientos de mercancías, para el robo y el pillaje. Así, durante algunos días de los comienzos de enero, en el dizque periodismo televisado pudimos observar jóvenes que acarrean colchones, pantallas de plasma, sobre todo; gente cargando paquetes de rollos de papel sanitario; señoras en mandil, víveres, etcétera. Pese a ser la víspera de Reyes, nadie con juguetes robados (para todo un análisis). Pudimos observar de todo, también actos de violencia, pero casi nunca la verdadera protesta contra el gasolinazo.

Y no es que no se hayan levantado imágenes de las pancartas, las consignas y los cientos que las llevan y las gritan, sino que así son las construcciones televisivas: sirven al poder dominante y a su ideología, y de lo que se trata es de desvirtuar los actos de inconformidad, ocultarlos tras el robo y la violencia, porque así es posible hallar culpables que no tengan que ver con el gobierno: los partidos políticos (en particular MORENA), López Obrador, los profesores disidentes.

Ah, y también se encuentran pretextos para la represión. Tan pronto se dieron los actos vandálicos y los saqueos de los Chedraui y otras departamentales, desde la presidencia comenzó la presión sobre el poder legislativo para que se apruebe ¡ya! la minuta sobre seguridad interna, que daría marco legal a los militares para seguir sirviendo como esta clase de policías que matan y torturan a todo lo que se mueve, muchas veces, menos a los delincuentes, que suelen ser mucho más listos que aquellos que sólo iban pasando.

Desde luego, se trata también de provocar miedo e inhibir las manifestaciones, indicadores de que los ciudadanos ya no se encuentran tan dispuestos a mostrar la indiferencia de vacas pastando con que han recibido otros abusos. Es como si el poder creyera que no viendo la protesta, ésta no existe en realidad.

La palabra clave principal de esta entrega es lúmpenes, término más o menos largo de explicar, de tal manera que habrá de utilizarse este espacio para tal fin, y de pasadita para escribir un poco más sobre la marea roja, gasolinazo y otras aberraciones del poder.

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