La cura para la corrupción es estar bien informado.

POPULISMO, NEOLIBERALISMO, ESTADO DE BIENESTAR Y LÓPEZ OBRADOR PRIMERA DE TRES PARTES

Por Víctor Luis González

El populismo carece de componente conceptual. Es un discurso que apela a las necesidades más inmediatas de la población, y, en sus propósitos más complejos, a la esperanza de resolución de la indignidad que suele provocar la exclusión económica y política.

El populismo se inicia en Rusia durante el feudalismo zarista, pero es hasta la Alemania nazi que se clarifica como medio para el manejo de masas. No es muy distinto a lo hecho por el partido de Adolfo Hitler lo que, en la actualidad, llevó a la presidencia de E.U. a Donald Trump: promesas de dádivas y bienestar y, sobre todo, de resarcimiento de una dignidad nacional que suele incluir a algún tipo de chivo expiatorio (o, se diría en “mexicano”: a quién mentarle la madre y chingárselo). En la Alemania secuestrada por los nazis, los judíos; en el E.U. de Trump, los mexicanos y los migrantes. Por “culpa” de los judíos los alemanes “arios” eran pobres y la soberanía de su país se había vulnerado. Por “culpa” de los mexicanos y los migrantes, los obreros blancos han perdido sus empleos y se hallan confinados en una situación deplorable.

Los populistas nunca mencionan las consecuencias de las políticas neoliberales, ni las conveniencias de la clase capitalista, ni mucho menos los desequilibrios en la lucha de clases, cuyos indicadores más inmediatos son el desempleo, los bajos salarios, la pobreza, la conculcación de derechos políticos y la sobre explotación de recursos y seres humanos.

Pero, digamos que el pueblo, después de un tratamiento de decenas de años de mala información, aniquilamiento de las oportunidades para educarse, y por una ideología dominante que justifica la riqueza de unos cuantos y culpa de la pobreza de la mayoría a abstracciones economicistas y conflictos financieros “venidos del exterior”, ya sólo es capaz de comprender que los partidos están para regalar algo, una despensa, un refresco, cuando menos una pinche gorra; que su voto es “negociable”; que los gobernantes son especies de padres dadores; que en menos de cien años se tendrá el orgullo de vivir en un país que será una de las primeras fuerzas económicas del mundo.

También podría gustarte
Comentarios
Cargando...