La cura para la corrupción es estar bien informado.

LOS ESPEJOS METÁFORA ADAPTABLE AL PAÍS QUE SE QUIERA

Por: Víctor Luis González

 

El arte antiguo de entrar en los espejos fue revivido hace algunos años por entusiastas impulsados por la inconformidad de ver sólo la imagen. El primer intento fue tímido y parecido al acto de tocar la superficie de la alberca con la punta del dedo gordo.

Los pioneros salían de los espejos como si acabaran de hacer el amor a hurtadillas —a veces silbando— y, como buenos caballeros, no platicaban a nadie del asunto. Más tarde, fue necesaria una seria sistematización de los comunicados que hablaban de las experiencias, para que fueran coherentes y no parecieran el resultado del éxtasis provocado por las percepciones de una mente alienada.

Con el tiempo, lo que en sus comienzos fue un asunto reservado para minorías privilegiadas, se convirtió en algo normal, practicado incluso por las más ingentes mayorías. Grandes sectores de la población comenzaron a introducirse en los espejos, y hay quienes ya no son capaces de diferenciar dónde se encuentran, de lo cual es posible percatarse por la cantidad de individuos que andan preguntando en las calles que cómo le hacen para salir de este espejo. Y, lo más probable, es que entren en otro, creyendo salir.

En la actualidad, la afición a perderse en los espejos es intensa y hay quienes no resisten la tentación de hacerlo, ni siquiera en momentos comprometidos. Testigos presenciales han visto cómo algunas mujeres que se maquillan en el Metro, luego de voltear a todas partes, de repente se meten de clavado en sus espejitos de mano. Otros han desaparecido por la luna del tocador, cuando más se requería su presencia. Y no faltan aquellos que han desarrollado condicionamientos que los impulsan a entrar en el primer espejo, en el momento en que tocan a la puerta o alguien los llama por su nombre.

Hasta hace poco, la situación no era todo lo alarmante que los pesimistas de siempre dicen. Sin embargo, ahora, hay hechos inquietantes. Existen ciudades cuyas poblaciones enteras han desaparecido a través de los espejos. Algunos futurólogos afirman que muy pronto países completos lo harán, y en un lapso relativamente corto los habitantes olvidarán el arte de salir de los mismos. Si la humanidad terminara en el interior de los espejos, tal vez, en el futuro crean que lo olvidado, en realidad, es cómo entrar en ellos.

 

 

 

 

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