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El derrumbe de la URSS y del “campo socialista”: ¿Sinónimo de caída del marxismo?

IV Conclusiones

Al Comandante Fidel Castro Ruz.

Alberto Pérez Schoelly

1.-  El marxismo nunca consideró que una revolución socialista en un país atrasado permitiera la construcción del socialismo. La misma “inmundicia capitalista”, decía Marx, va a reproducirse una y otra vez, dada la pobreza y escasez. Sin embargo, estas revoluciones han tenido lugar en países como Rusia, China, Cuba, y otros países económicamente atrasados, lo cual ha planteado problemas adicionales a la construcción del socialismo en sí.  El socialismo no puede construirse dentro de las fronteras de un país, ni siquiera dentro de las fronteras de un grupo de países. EL socialismo y el comunismo solamente se pueden construir a escala internacional. La globalización actual del mundo hace esto todavía más evidente de lo que era en la época de Marx.

Sin la participación de los países capitalistas avanzados en el proceso de la construcción del socialismo, esto no es, ni será, posible. Las bases materiales del socialismo solamente se encuentran en las economías capitalistas avanzadas. El socialismo presupone abundancia de bienes materiales, no su racionamiento o escasez. Solamente hasta que eso sea posible, podrá realizarse un análisis completo de una sociedad “madura” de transición del capitalismo al socialismo.

2.- En estas sociedades post capitalistas, o sociedades en transición, en las cuales se ha abolido la propiedad privada de los medios de producción, el valor de cambio subsiste y no puede ser eliminado de una sola vez. Subsisten relaciones mercantiles y monetarias, con lo que coexisten relaciones de producción no capitalistas y formas de reparto capitalistas. En lugar de establecerse una “economía dirigida por productores asociados”, como indicaba el marxismo, se ha creado un sistema de capitalismo de Estado sui generis, producto de las condiciones en que se encontraba la URSS. Con deformaciones burocráticas de diferente gravedad en estas sociedades post capitalistas, se mantiene latente su posible retorno al capitalismo, siguiendo el ejemplo de la URSS.

2.- Estas sociedades post capitalistas, con sus respectivas diferencias, han tenido elementos comunes, derivados todos ellos de su inter relación, en diferentes momentos de su historia, con la Unión Soviética. Sin el apoyo que este último país brindó a sus revoluciones triunfantes en momentos clave, es difícil que estas sociedades post capitalistas hubieran sobrevivido. Constituyen pues, un legado viviente de la primera revolución socialista triunfante de la Historia. Pero así como le deben su sobrevivencia, heredaron de la Unión Soviética lo esencial del su sistema post capitalista.

Un análisis de la historia de la URSS nos indica que existe un conflicto entre dos lógicas económicas antagónicas en esta sociedad. Por un lado, se tiene la lógica de la economía planificada y por otro la lógica del mercado capitalista. Eso hace que tenga unas relaciones de producción que son una combinación híbrida de la economía planificada que es esencialmente socialista y por otro lado la producción de mercancías que surgen de las relaciones mercantiles y monetarias que subsisten en ellas.

3.- Las sociedades post capitalistas viven en una contradicción dialéctica, que fluye de la contradictoria naturaleza de una sociedad que ha roto con el pasado pero que todavía no posee el nivel necesario de desarrollo material, tecnológico y cultural que les permita transitar a lo que Engels llamó el “reino de la libertad”. Es inevitable que algunas categorías económicas heredadas del capitalismo permanecen en estas sociedades. Algunas leyes de la economía de mercado pueden ser abrogadas, pero otras deberán permanecer, aunque en una forma modificada.

4.- La construcción del socialismo es  también un proceso que debe hacerse de una forma consciente, y no dirigida por las ciegas fuerzas económicas, como sucedió antes en la historia, como en la transición al feudalismo o al capitalismo. Aquí la labor de las fuerzas dirigentes y revolucionarias de los trabajadores es de la mayor importancia. En nuestra posición, el comunismo es un fenómeno de conciencia y no solamente un fenómeno de producción; y que no se puede llegar al comunismo por la simple acumulación mecánica de cantidades de productos puestos a disposición del pueblo (…) Eso que está definido por Marx como el comunismo y lo que se aspira en general como comunismo, a eso no se puede llegar si el hombre no es consciente. Es decir, si no tiene una conciencia nueva frente a la sociedad; entonces nosotros tratamos de darle esa conciencia nueva frente a la sociedad; separarnos lo más posible de los estímulos materiales (…)” [1]

5.- Es urgente rescatar la herencia verdadera del marxismo, y separarlo de lo que la gran prensa occidental y muchos teóricos burgueses y pro capitalistas han estado haciendo desde el derrumbe de la URSS: ligarlo con términos como “dictadura”, “totalitarismo” y “utopía”. El marxismo nunca sugirió siquiera que los medios de producción deberían ser propiedad del Estado, una vez abolida la propiedad privada de éstos. Esta modalidad se debió, como ya analizamos, a las particularidades del desarrollo histórico de la atrasada Rusia como sociedad post capitalista. La identificación que se hace de URSS y socialismo, o comunismo, forma parte también de la enajenación promovida desde los centros imperiales para ocultar la verdad. Es una “confusión deliberada”, para que el marxismo sea también identificado con la URSS y señalar así su inviabilidad.

Por el contrario, hay que difundir que el socialismo a escala internacional se basará en la inmensa productividad de los productores asociados, coordinados en una planificación centralizada democrática no burocratizada, que establezca prioridades de inversión hacia los países menos desarrollados. El socialismo a escala internacional supondrá la extensión de todas las libertades democráticas y no su supresión. Este socialismo internacional incluirá también las respuestas a la crisis medio ambiental que amenaza hoy en día la existencia misma de la humanidad. Hoy más que nunca es verdadera la consigna de Rosa Luxemburgo: Socialismo o Barbarie.

5.- El derrumbe de la Unión Soviética y de los llamados “países socialistas” constituyó sin duda una gran tragedia para los intereses de la clase trabajadora mundial. Ha sido un gran retroceso, lo cual no nos debe impedir ver que, en términos de largos periodos históricos, es un estancamiento momentáneo en el proceso de la revolución mundial. Las luchas de liberación en países de América Latina, de Asia y África, así como la lucha de los trabajadores de los países de Europa, infunden un gran optimismo para pensar que el reflujo contrarrevolucionario que ya lleva décadas, está por terminar.

En las recientes campañas presidenciales en Estados Unidos, observamos el fenómeno que constituyó la campaña de Bernie Sanders, así como el hecho de que millones de jóvenes en Estados Unidos no tienen ahora miedo a la palabra “socialismo” en Estados Unidos y están dispuestos a luchar por él, lo cual nos debe de llenar de esperanza.

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