La cura para la corrupción es estar bien informado.

DE LA NUEVA CULTURA

Néstor G. González Ruiz*

Recuerdo la película Naranja Mecánica, cuando el personaje Alex llega a la cárcel, esa sombría toma panorámica del penal musicalizada con los acordes primeros de un solo de chelo de la Obertura Guillermo Tell, de G. Rossini. Este viernes, primero de junio, escuché nuevamente esas notas graves, pero no porque haya visto otra vez el filme de S. Kubrick, sino porque presencié el 9° concierto de la temporada XX Aniversario de la Orquesta Filarmónica de Acapulco (OFA), y lo hice por dos razones: por escuchar el espléndido programa que incluyó también obras de Carl Reinecke y de Piotr Ilich Tchaikovski, y porque asistía, con una porción de la comunidad de los Centros de Capacitación para el Trabajo Industrial (CECATI) en Guerrero, a la conmemoración del 55 aniversario de la fundación de esos centros educativos en los que se imparte formación para el trabajo. Desde hace años, como coordinador de estos centros, contemplé la posibilidad de organizar, junto con los directivos de los planteles, un concierto para inundar con música (¡y qué música!) aulas, talleres y laboratorios de alguno de los recintos, y no como un sueño, sino como una expectativa basada en lo que venía viendo: se trata de una orquesta que ha logrado un gran nivel técnico, y, sin embargo, no se duerme en sus laureles: lo mismo ofrece más de una temporada al año en el Teatro Juan Ruiz de Alarcón (por cierto sin cobrar la entrada)  que va a cualquier pueblo donde haya garantías técnicas y de acceso; pero también que hace conciertos didácticos, va a las escuelas, se presenta en festivales, plazas comerciales y parques donde la logística sea la adecuada; deleitan con un gran repertorio que incluye a autores guerrerenses. Los Tavira, otros músicos y compositores oriundos del estado, y Tchaikovski, encuentran su punto de confluencia en la OFA. Al medir los espacios de las instalaciones de los planteles, la generosidad de la orquesta resultó ser más grande que estos y se optó por conmemorar nuestro aniversario en uno de sus conciertos de temporada. El día llegó, el público cecatiano se combinó con el público en general e hizo una amalgama sin precedentes: lo mismo un alumno, que asistía por primera vez a un concierto sinfónico, estuvo al lado de algún asiduo melómano, igual alguien del personal docente o administrativo compartía butacas con una intelectual consumada. Público y capacitación para el trabajo disfrutaron, juntos, un espacio musical propiciado por una orquesta que, a cabalidad, pertenece a todos: a quienes son sensibles a la música de concierto, a los que apenas abren su sensibilidad a ella y hasta a quienes no la tienen, no están matriculados en nuestro subsistema educativo o no han nacido. En este mundo difícil y en el estado de Guerrero, donde hay manifestaciones criminales que ni la trama de Naranja Mecánica se les asemeja, esta conmemoración peculiar contribuyó a renovar la sensibilidad y los valores de nuestra comunidad y de los CECATI 41, 77, 165 y 185, desde luego gracias a la OFA, patrimonio de los guerrerenses.

Acapulco, Gro., 5 de junio del 2018.

 

*Coordinador Nacional de los Centros de Capacitación para el Trabajo Industrial (CECATI)

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