Desde que el asesino de Atenco, Enrique Peña Nieto, usurpó la Presidencia de la República, nuestro país ha retrocedido en los índices de combate a la corrupción y, por el contrario, se ubica muy cerca de los países más corruptos del planeta.

De acuerdo con un informe del Departamento de Estado de la Unión Americana, citado por el portal Sinembargo, México cayó por tercer año consecutivo en las posiciones mundiales de combate a la corrupción. En 2016, nuestro país ocupó el lugar 123 de 176 en el Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional, cuando el año previo alcanzó el puesto 95 de 168 naciones. Actualmente es el último de las 35 economías que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE)

“A pesar de que la corrupción del sector público y privado se puede encontrar en muchos países, la colaboración de actores gubernamentales con organizaciones criminales (a menudo derivados de intimidación o amenazas) presenta serios retos para el Estado de Derecho en México”, se lee en el texto titulado “Informe anual sobre el Clima de Negocios en el Mundo 2017”, citado por Sinembargo.

“Representantes de negocios, incluyendo compañías de EU, creen que fondos públicos son a menudo desviados a compañías privadas e individuos debido a la corrupción, y perciben que el favoritismo está extendido entre funcionarios gubernamentales dedicados a adquisiciones”, continúa el reporte del Departamento de Estado de EU.

En tal sentido, el informe enfatiza que la respuesta del espuriato peñista en el combate a la corrupción ha sido “lenta e ineficaz”, comparada con la del resto de los países del mundo y las condiciones que ofrecen para hacer negocios.

Entre las prácticas de corrupción más extendidas en nuestro país, se encuentra el pago de sobornos a “funcionarios” del espuriato, la falsificación de facturas y otros fraudes como el desvío de fondos públicos a empresas de forma ilícita.

Los casos más escandalosos por su difusión en prensa incuyen la existencia de una mansión millonaria en las Lomas de Chapultepec, propiedad de la constructora Grupo Higa -muy beneficiada por Peña-, que Angélica Rivera Hurtado alias “La Gaviota”, actual mujer del usurpador, presumió como la “casa de retiro” que el matrimonio disfrutaría al concluir el sexenio. Se infiere que dicha casa fue un soborno pagado por las decenas de contratos públicos que Peña otorgó a Higa desde el “gobierno” del Estado de México y tras robarse la Presidencia.

Asimismo, se difundieron audios que involucran a altos “funcionarios” del gobierno mexiquense y federal con el pago de sobornos por parte de la constructora española Obrascón Huarte Lain (OHL), igualmente beneficiada con proyectos y concesiones carreteras de ambos niveles.

Nuestro país tampoco se quedó fuera del caso Odebrecht, empresa brasileña que ha repartido pesados fajos de billetes en todo el mundo para obtener proyectos, privilegios y beneficios en sus negocios mal habidos. Se sabe que “funcionarios” de Petróleos Mexicanos recibieron sobornos de la firma durante el espuriato de Felipe Calderón Hinojosa y el actual, aunque las identidades de los involucrados aún se desconocen.

Fuente: https://notigodinez.com

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