Cumpliendo las órdenes del imperio

Por: Hugo David Uriarte Bonilla

Dice una nota de El Universal que en sus ya largos “…78 años de vida Pemex no había realizado un evento tan majestuoso”, como el anuncio de su “Plan de Negocios 2016-2012”, pese a que solo se expuso un resumen ejecutivo. Al parecer tratan de hacer mucho escándalo para llamar la atención de inversionistas imaginarios, cuando todos sabemos que las únicas empresas con posibilidades de invertir en el ramo, las únicas en todo el mundo, y además monopólicas, son las trasnacionales petroleras. Recordemos que los actuales gobernantes querían acabar con el monopolio de Pemex, y lo que quieren hacer es cederles a los monopolios trasnacionales nuestro monopolio nacional, propiedad de todos los mexicanos.
Sugiero cuatro reflexiones:

Primera. El gobierno es obediente, o más explícitamente: servil a las instrucciones de las trasnacionales que nos someten, como país, a seguir como proveedores de materias primas y mano de obra barata. El citado Plan de Negocios que está basado centralmente en la extracción de petróleo crudo para su venta al exterior sin transformación alguna, no considera importante la producción de subproductos, que es la industrialización del recurso, como la fabricación de gasolinas, diesel, los plásticos, el gas, los fertilizantes, los miles de productos químicos y toda una gama de mercancías que se producen, derivadas del petróleo, y que es precisamente donde se encuentran las cadenas donde se le agrega valor a las mercancías, donde se crean los empleos.
Ahora, cuando vemos bajar el precio del petróleo crudo, vemos que las gasolinas, las pinturas, los plásticos y todos los derivados del petróleo no bajaron de precio, pero estos “altos” burócratas continúan fieles a lo que les dictan sus alter ego desde el exterior, no sé si se dan cuenta o les conviene personalmente o como grupo, destruir Pemex, pero continúan vendiéndolo crudo, sin procesar, es decir, sin añadirles valor, lo que en términos simples nos condena a permanecer en el Tercer Mundo: miseria creciente, corrupción, crimen creciente, mediocridad creciente, destrucción creciente del país, ausencia de Estado de Derecho, y a continuar sobreviviendo en el estancamiento económico que lleva ya 33 años.

Segunda. Ellos dicen que Pemex será: “competitivo, moderno, fuerte” como empresa estatal aliada con las trasnacionales monopólicas, como si se tratara de una empresa particular, cuyo objetivo fuera solo obtener la máxima cuota de ganancia, cuando el proyecto original que viene desde el presidente Lázaro Cárdenas, es el de industrializar y no solo de extraer; ya que de esta manera se podrán garantizar precios bajos a las empresas que se quieran establecerse en nuestro país, aprovechando las ventajas comparativas de todos los derivados del petróleo.

Además, en este momento tenemos internamente una demanda interna de derivados que se importan, empezando con las gasolinas, que puede crecer, y garantiza la viabilidad de cualquier inversión productiva. La industrialización que buscamos y visualizamos quienes estamos comprometidos con el desarrollo independiente de este gran país, es parte de todas las revoluciones industriales y tecnológicas mundiales, desde la primera hasta la quinta y las demás revoluciones que surjan en el proceso ininterrumpido del avance tecnológico que ejerce la humanidad para incrementar sus niveles de calidad de vida.

Tercera. Considero que todas las metas que plantea sin muchas bases el llamado “Plan de Negocios de Pemex 2017-2021, como alcanzar el equilibrio financiero y estabilizar la deuda de nuestra empresa más importante para 2019 o 2020, carecen de sustento real, están pegadas con alfileres, ya que proyectan para 2021 una extracción de crudo un poco menor de la que ahora se realiza y confían solamente en el incremento del precio internacional para ese año, como si el problema fuera financiero, cuando es un problema de producción, de crear empleos y con ellos riqueza aquí.

Ellos esperan que las soluciones vengan de fuera, en forma de trasnacionales, como si no supieran que estas empresas, una vez en posesión del petróleo cedido, no incrementarán los precios que controlan a nivel mundial, y si lo hacen, sería solamente para su beneficio. Recordemos que históricamente ellas no invierten más que lo necesario para saquear; no reinvierten para un crecimiento horizontal como todas las empresas nativas; además tengamos presente que ellas tampoco pagan impuestos.

Cuarta. Debemos exponer estos cuentos chinos en el Congreso y en los procesos electorales, y en todos los foros posibles para revisar todas las llamadas reformas estructurales, que ya han demostrado su inoperancia en los países donde se han impuesto, pues todas ellas están encaminadas a lesionar nuestro desarrollo como nación independiente, y nuestro sano crecimiento para alcanzar mejores niveles de vida.

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